Quiero dormir...

No sé si la gracia me la hace por ser vecina del barrio de Moncloa; porque cuando vivía en Bogotá mi vecino taladraba la pared de la cabecera de mi cama cada sábado a partir de las putas 7.00 de la mañana; porque soy de las que usa el micro a las tres de la mañana; o porque me marco mis cantes cuando me da la gana...

En cualquier caso, maravillosa esa sombra de la silla pesada...


Es cuestión de gassssss



Es cuestión de convertir el viento en brisa.
De sacar la sonrisa.
Dormir la siesta, regar las plantas,
y menear un poco el trasero...

Acurrucarse bajo la manta,
convertir el sofá en una balsa.
Dejar el salón en la penumbra,
y jugar a vaqueros.

Es cuestión de hacer el indio...

Me voy.
Ya me he ido...
¡Ya he vuelto!,
a tu lado como un crío...

Pintar el cielo,
y comer verdurita buena.

Es cuestión de darle gas...

¡Qué frío!

El frío se me cuela en los oídos, y ¡no me da la gana!

La primavera no quiere llegar, y en mi calendario hace demasiado tiempo que se esconde.

Fairytales

¿Será cierto que las princesas hemos dejado de creer en los cuentos de hadas?