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Lengua materna - 母语

Tengo el vicio, especialmente en cafeterías y restaurantes, de atender a las conversaciones alrededor. Mi hermano menor me reprende siempre por ello, pero si los sonidos llegan a mí, no puedo evitar la curiosidad por saber la historia en la mesa de al lado. Con lo que dicen y lo que no, y por cómo ella, distraída, acumula en un montoncito las migas del pan, y después, hace pinza con los dedos para depositarlas a pellizcos en el cenicero, especulo sobre su vida más allá del mantel de cuadros.

Descubrí que en Londres esto no me pasaba. Sólo si prestaba atención, era capaz de reconstruir mis fantasías. Entendía el idioma, sin embargo, podía oírlo sin escuchar.

Con el español no sucede lo mismo. La lengua materna uno la aprende al estar presente en las conversaciones de los otros. Es el instinto el que registra: esta palabra aquí, esta otra por allá, las estructuras, los verbos, los artículos, las conexiones lingüísticas, las oraciones complejas… Y mientras todo eso se conecta de forma misteriosa, uno está ocupado en descifrar por qué las piezas de plástico del Lego se caen constantemente.

En Colombia, mis oídos, y después mi cerebro, procesaban todas las voces como si estuvieran sentadas en el mismo restaurante italiano de los domingos en Madrid. Pero el código no era el mismo y el castillo de colores se me tambaleaba de a ratos.

Ahora mi consciencia tiene a todos los sentidos en marcha. Cada minuto del día tratan de saber qué comentan los dos hombres que pasean por la calle y cuyas voces se cuelan en mi salón; por qué grita esa muchacha en el teléfono; qué dicen los compañeros en el trabajo; qué noticias de España cuenta el locutor de la radio del taxi; o por qué las dependientas están riendo mientras me dan el cambio…

El premio no es construir las vidas detrás del mantel, sino en llenarlo de pequeñas migas, apenas una palabra, dos, o diez.

Es divertido, pero la conciencia del adulto hace que me sienta una niña torpe.

Prisas

Pa, pa, pa, pam;
pa, pa, pa, pam;
pa, pa, pa pam...

La cajera del supermercado repiquetea inclemente con la yema de los dedos mientras coloco una botella de coca-cola light y media sandía en la cinta negra.

Al otro lado de la caja, un muchacho con gorra y la camiseta ajada, desatiende el pequeño bote de desodorante, la pasta de dientes, y la botellita de agua, para mirar con fijeza la pantalla que marca el precio de sus tres objetos.

La cajera le repite la cantidad sin mirarle apenas, y él murmura cuentas en inglés revolviendo, con unos larguísimos dedos negros, las moneditas que hay en la cuenca de su mano izquierda. Finalmente se las entrega a la cajera, y me mira pidiendo disculpas. Sonrío.

Antes incluso de contar las monedas, ella replica con áspero acento sudamericano: "¡te falta!". Él, con nerviosismo, agarra el agua, la pasta y el desodorante con una sola mano y unas ganas inmensas de salir de ese lugar. "¡Te falta!" insiste ella impaciente, "ocho céntimos".

Los ojos blanquísimos del muchacho vuelven a mirarme, pidiendo ayuda esta vez. "Eight cents", sonrío.

Ella tiende la mano que guarda el botín incompleto, la otra se la lleva a la cadera, mientras golpea el suelo con el pie en una frecuencia parecida al "pa, pa, pa, pam" del principio de la escena.

Él suelta inmediatamente sus objetos, vuelve a llenarse la mano de moneditas color ocre, los dedos largos y negros vuelven a revolver en la cuenca izquierda hasta rescatar los dichosos céntimos de euro. Suspira aliviado, y se los entrega a la cajera.

Ella no vuelve a preocuparse por su presencia. Distribuye las monedas en los compartimentos de la caja, e inmediatamente activa la cinta negra. Agarra con negligencia mi sandía, pasa la etiqueta por el lector, y lanza la fruta como si fuera una pelota contra el tope metálico del final de su fortaleza. Después repite la operación con la coca-cola, y espeta "¡tres con dieciséis!".

Antes de irse, los ojos blanquísimos vuelven a buscarme, y los labios inmensos que los acompañan me susurran un "thank you", en un inglés que por supuesto no es su lengua materna. Sonrío.

Con calma, atravieso los detectores antirrobo, saco la cartera, le entrego un billete de cinco a la cajera, y mientras guardo mis compras en la bolsa de tela que traía de casa, ella, con la mano tendida y mis vueltas en la cuenca, vuelve a repiquetear en el suelo "pa, pa, pa, pam".

La miro sin nervios, recojo mis metales, le doy las gracias y sonrío.

La vida de Justo

Qué asombrosa es la perseverancia. Una vida, la de Justo Gallego, dedicada a un único proyecto.

Callejear

Había olvidado la magia de un piropo de sorpresa, la simpatía que te aborda al traspasar una esquina, un silbido, o una frase amable que, de súbito, te llenan de rojo y sonrisa la cara.

Las callejuelas me llenan el ánimo de ocres, y tengo ganas de instalarme por siempre por un rato en un balcón de rejas y cortina blanca.

Me gusta todo lo que veo, pura armonía, Por desgracia descubro que agradezco esa armonía como las bocanadas de aire a las que uno se agarra entre aguadillas. Qué injusto, coño, que lo lógico sea por desgracia escaso.

¿Por qué siempre preguntamos el porqué?

"Les grandes personnes ne comprennent jamais rien toutes seules, et c'est fatigant, pour les enfants, de toujours et toujours leur donne des explications."

Antoine de Saint-Exupery, Le petit prince

Olvidados

Haz el favor de estirar el brazo, y disfrutar por fin de ese libro que te espera desde hace meses en la estantería.

Conejitos suicidas

Hace unos días llegó a mis manos por casualidad, como casi todas las cosas que merecen la pena (lo sé, lo digo con frecuencia, pero es casi como un salmo), un pequeño librito que recoge las tiras de Andy Riley y sus conejitos suicidas.

Mi favorito es el del reloj, será que tampoco entiendo demasiado eso de las agujas... Pero para preferencias los colores, por eso dejo aquí unas pocas muestras en blanco y negro.








Lluvia de Graffos

Fotografía Humanitaria

XII Premio Internacional Luis Valtueña.


Acojonante


Desde luego, que siga avanzando la tecnología, porque lo que es en el Arte, no nos queda nada por hacer.

Señores de Google, por favor, continúen fotografiando todas las obras de todos los museos del mundo.


Hot Spot

Unir los océanos Atlántico y Pacífico por un punto intermedio del continente americano se convirtió en una obsesión ya en el siglo XV. Los hombres somos ambiciosos y testarudos, y acortar tiempos de transporte así como minimizar riesgos (sin el canal, los buques debían atravesaban el cabo de Hornos contra icebergs, vientos y mareas, en rutas eternas y peligrosas, no sólo para los navíos y sus tripulantes, sino para las preciosas cargas que llevaban a Europa), permitiría una comunicación marítima más fluida y segura.

De formas más precarias (el Camino Real, o el Camino de las Cruces), los proyectos se fueron sucediendo, y los interesados eran cada vez más y de nacionalidades más variadas (españoles, portugueses, escoceses, franceses, estadounidenses, o chinos entre los más significativos).

Durante la etapa española, el Camino Real fue recorrido por miles de esclavos negros, venidos no se sabe bien de dónde (Guinea, Senegal, y/o Angola) que cargaban como mulos las mercaderías de la Corona. Y es que, en Panamá, la raza negra fue estimada más que la indígena por su extraordinaria capacidad de rendimiento, y mayor fortaleza física. Estos esclavos eran tratados con la crueldad propia del momento, motivo por el cual muchos trataban de huír. Los afortunados (cimarrones) se internaban en las selvas, y desde allí atacaban las rutas, se alzaban contra las autoridades coloniales, o se aliaban con los piratas. Por supuesto, en caso de ser capturados, los insurrectos eran sometidos a castigos inhumanos. Hubo que esperar hasta 1851 para que, por fin, se lanzara una ley que prohibiera la esclavitud en todo el territorio colombiano (Gran Colombia).

El desarrollo tremendo que sufre el mundo durante los siguientes siglos hace que, a mediados del siglo XIX se acepte el proyecto firme de Lesseps (Canal de Suez) para la construcción del Canal de Panamá. Sin embargo, la obra se retrasaba debido a los accidentes del terreno, las epidemias de malaria y fiebre amarilla, la elevada mortalidad entre el personal, etc. Otros (Eiffel) apuntaban que el proyecto debía incluir juegos de esclusas para ser efectivo. El terremoto de 1882 paraliza los trabajos por un tiempo, y dificulta su continuidad. Finalmente en 1888, a pesar de que Lesseps estaba satisfecho con el trabajo y el resultado de las esclusas, las intrigas contra su empresa se sucedían, la opinión pública era escéptica, y tuvo que abandonar su proyecto por falta de fondos.

En este momento se ceden los derechos de explotación y construcción del Canal de Panamá, así como el control de la zona en torno al mismo (ocho kilómetros a cada lado) a los Estados Unidos, en un momento en que Panamá estaba más preocupada por separarse de Colombia, o acaso ya una mano invisible se había encargado de azotar las conciencias en esa dirección:

"En la concepción geopolítica del imperialismo, América Central no es más que un apéndice natural de los Estados Unidos. Ni siquiera Abraham Lincoln, que también pensó en anexar sus territorios, pudo escapar a los dictados del «destino manifiesto» de la gran potencia sobre sus áreas contiguas.

A mediados del siglo pasado, el filibustero William Walker, que operaba en nombre de los banqueros Morgan y Garrison, invadió Centroamérica al frente de una banda de asesinos que se llamaban a sí mismos «la falange americana de los inmortales». Con el respaldo oficioso del gobierno de los Estados Unidos, Walker robó, mató, incendió y se proclamó presidente, en expediciones sucesivas, de Nicaragua, El Salvador y Honduras.

Reimplantó la esclavitud en los territorios que sufrieron su devastadora ocupación, continuando, así, la obra filantrópica de su país en los estados que habían sido usurpados, poco antes, a México.

A su regreso fue recibido en los Estados Unidos como héroe nacional. Desde entonces se sucedieron las invasiones, las intervenciones, los bombardeos, los empréstitos obligatorios y los tratados firmados al pie de cañón. En 1912 el presidente William H. Taft afirmaba: «No está lejano el día en que tres banderas de barras y estrellas señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como, en virtud de nuestra superioridad racial, ya es nuestro moralmente.» Taft decía que el recto camino de la justicia en la política externa de los Estados Unidos «no incluye en modo alguno una actividad de intervención para asegurar a nuestras mercancías y a nuestros capitalistas facilidades para las inversiones beneficiosas». Por la misma época, el ex presidente Teddy Roosevelt recordaba en voz alta su exitosa amputación de tierra a Colombia: «I took the Canal», decía el flamante Premio Nobel de la Paz, mientras contaba cómo había independizado a Panamá. Colombia recibiría, poco después, una indemnización de veintiocho millones de dólares: era el precio de un país, nacido para que los Estados Unidos dispusieran de una vía de comunicación entre ambos océanos."

Eduardo Galeano, Las venas abiertas de América Latina.

Más adelante, Panamá desea recuperar el control de la Zona del Canal. Las negociaciones se iniciaron en 1970 entre el gobierno de los EE.UU. y las autoridades panameñas. El 7 de septiembre de 1977 el Presidente Jimmy Carter y el dirigente de Panamá Omar Torrijos firmaron el Tratado Torrijos-Carter, que devuelve a Panamá el control completo del canal el 31 de diciembre de 1999.

Hoy la constitución de Panamá afirma que el canal constituye un patrimonio inalienable de la nación, por lo cual no puede ser vendido, ni cedido, ni hipotecado, ni de ningún otro modo gravado o enajenado.


Ay, qué pena...

Dicen que a los viejos se les va agriando el carácter, y pierden las formas, porque ya están de vuelta de todo. Algunos incluso porque ya están cansados de vida, y lo que quieren es dejar de formar parte del absurdo.

Después de vivir durante nueve meses en este destino infame, y sabiendo que quedan sólo tres más por delante, he decidido acogerme al hecho de estar viviendo mi tercera edad bogotana. Como en una sucesión de vidas y reencarnaciones siempre humanas (por cierto, debí portarme muy mal en la anterior).

Así que, como también estoy de vuelta de todo, y lo único que quiero es dejarme dormir hasta despertar de nuevo en Madrid. Creo que tengo el derecho, igual que los viejos, a despotricar todo lo que se me antoje.

Para mí la pena es una cosa de tristeza. Y gracias a los culebrones, sabía que en estas tierras, venía a ser la “vergüenza”. Pero estaba equivocada, porque como resulta que son unos desvergonzados, pues el “qué pena” se traduce en realidad por una mera fórmula lingüística carente de significado. Una fórmula mágica, a lo abracadabra, que soluciona cualquier cagada. Así, en Colombia, todo se da por zanjado poniendo cara de imbécil y murmurando “qué pena...”.

Si la camarera te trae un plato que nada tiene que ver con lo que pediste, con un “qué pena”, lo ha solucionado.

Si la tintorería no te devuelve ni tus sábanas ni tus toallas el día en que habíais quedado en ello, y tú te tienes que ir de refugiada a casa de un amigo sin noticias del tintorero. No pasa nada, porque tres días después él te dice partiéndose el culo de ti “qué pena con usted, señora Lucía”, y ya está. ¡Cómo vas a seguir enfadada?

Si la esteticien que te depila es una inepta, te arranca la piel a tiras, y te deja toda ensangrentada: “qué pena”.

Si te tiran un café encima, con un “qué pena”, aunque sea dicho desde la mayor hipocresía, también queda resuelto.

Si te empujan; ah no, si te empujan ni siquiera se disculpan.

Si te pierden las maletas: “qué pena”.

Y, en general, “qué pena” se escucha después de cada interacción con un nativo; porque como todo lo hacen mal, pues después: “qué pena”, y listo.

Pues yo, estoy harta: del “qué pena", de la incompetencia, y de la cortedad mental.

Estoy harta de tener conversaciones simples que se enredan hasta límites dantescos.

Estoy harta de la hipocresía, los morritos en los labios, y las formalidades carentes de significado.

No sólo me cabrea la forma que tienen los colombianos de hablar el español (que no se malentienda, hablo del español de calle, no el de las obras literarias, que las hay muy grandes); lo que más me enciende es el fondo detrás de ese español: retorcido y vacío.

Pues sí, estoy hasta los huevos. Como los viejos, que están siempre gruñendo por todo. Y con toda la razón.

La pena, a la española esta vez, es que todavía me tengo que aguantar con los dientes apretados hasta que me vaya.

O no... Total, después les digo “qué pena” y todo solucionado.


Foto: asoftblackstar

Farándula

No puedo resistir la tentación...

El mundo de la farándula se ha convertido en una piñata de monstruos. No hablo de Colombia, sino de España también.

La tontería que tienen por estas tierras con las reinas de belleza (aquí hay misses para todo: cosechas, estaciones inexistentes, la reina del sol, de la noche, de la palmera, del café, de todas y cada una de las localidades del país...), la tontería que tienen con los actores de telenovela, y en general, la tontería que tienen con cualquiera que salga en la tele o una revista, los convierte a todos en dioses idolatrados por el vulgo.

Bueno, pues uno de estos habitantes del Olimpo es Norberto, el peluquero mayor del reino. ¿Os recuerda a alguien?



Seguro que ahora muchos entenderán mi obsesión por no querer convertirme en la Reina del Culebrón. Yo no me corto el pelo hasta que vuelva a mi casa.

¿Cómo se llamarán?

Después de ocho meses, la estupefacción sigue siendo la misma cuando conocemos a alguien y nos dice que se llama, por ejemplo, Leydi, o Lady, o Ladi. Y es que, los nombres en Colombia, no tienen desperdicio.

Imaginad que os llega un mail firmado por Yovany, Heiddy, Maritza, Diosa, Jeiver, Yazmin, o nuestro favorito: Usnavi. O que conocéis a alguien en un bar y resulta que se llama: Astrid (pero con acento en la i), Brisna Neira, Edwing, Eliana, Elysie, Jairo, Jhon o Yon, Martha, Mélida, Narda, o Plinio. Son sólo algunos ejemplos que han provocado risas y en ocasiones carcajadas entre los españoletes (denominación de origen por la que nos conocen por aquí).

Y, en medio de esta fascinación mía por las rarezas, me encuentro con un artículo fantástico, escrito por un colombiano:

"Yo había oído acerca de colombianos de las nuevas generaciones que fueron bautizados por sus padres con nombres extranjeros similares a Usnavy (que traduce Armada de Estados Unidos) o Westinghouse (conocida marca de electrodomésticos). Me pareció divertido, pero nunca lo tomé en serio. Ahora, cuando buscaba otra cosa, he podido conocer las listas de inmigrantes colombianos a España y descubrí que, al lado de los nombrecitos que se han tomado por asalto la vida real, Usnavy y Westinghouse parecen personajes del Quijote.

De pura verdad: se está cometiendo un cataclismo con los onomásticos colombianos. Influidos por la televisión y la prensa, mis compatriotas se han dedicado a nombrar a sus hijos y nietos con una ensalada de inventos angloides, nombres extranjeros mal copiados, ensamblajes de letras de apariencia foránea (X, Y, W, H intermedia, K) e insólitos homenajes a figuras efímeras de reinados de belleza y el mundo del deporte.

El resultado parece gracioso –y lo es– pero también es triste. Un mal entendido afán modernista impulsa a estos despistados padres a castigar a sus pobres hijos con nombres absurdos que, a la postre, les complican la vida, los ridiculizan y atascan los computadores: si hubo que reducir en el alfabeto castellano la ll y la ch por mandato de la informática, imagínense los extravíos y dificultades que presentarán estos nombres de ortografía peculiarísima, caprichosa y variable. Una Y que le falte o le sobre a Yesmystania y dejará de figurar para siempre en el censo.

Algunos ejemplos (mis favoritos resaltados):

Alterego (digno de cita con Freud)
Ardexon
Bressman
Davir Estiuar (con esta ortografía)
Dioseidi
Doriangrei (si Óscar Wilde viviera, no habría permitido que el personaje del famoso retrato se usara para golpear así a alguien)
Dubermay
Edimerki (homenaje a un ciclista europeo que nunca lo supo)
Elimec
Eisenjouer (¡Eijueldiablo!)
Espidy (sí, como Speedy González, el ratón de dibujos animados)
Exenover
Frankeinelty
Gislayner
Guiller Norvairon (menos mal es compuesto)
Haroleder (como don Harold, que era de apellido Eder)
Howard (pero, como es apelativo extranjero, le dicen por el segundo nombre: Navitfagith)
Jarley Estiven
Jhovainer
Jedhiar Nei (el irresistible encanto de las haches intermedias)
Kipler Fenerson
Parsifal (¡lo que puede un padre aficionado a la ópera!)
Quillerkid (en inglés, Niño Asesino)
Rasmilly
Resembrin
Seudix
Tiamefred
Venezolan
Wasminton
Willisford (dos marcas de automóvil distintas, una sola persona verdadera)
Wolkman (podría haber sido Hi Fi, o Equipodesonido, si el bebé hubiera sido un poco más grande)
Yilton
Yujad Alexis
Yuryin Albrin

No se rían. Asistimos a una devastación cultural. Una lengua no está compuesta solo de verbos, artículos, pronombres, conjunciones, proposiciones, adverbios y sustantivos comunes, sino también de sustantivos propios. De nombres. Pregúntenle a un novelista y les dirá hasta qué punto sufre un escritor para procurar a sus personajes nombres creíbles, reveladores, sonoros. Al tolerar el estallido de Yorfadys, Excimireys, Jonjilmeres y demás (todos los anteriores, insisto, son nombres de colombianos que viven en España), se está atentando contra la textura cultural, el espíritu, la estirpe y el casticismo de nuestra lengua.

Algunos países exigen que todo niño que se registre lleve un nombre propio de su idioma (antes, la Iglesia pedía un nombre del santoral, pero proliferaron los Ciriacos, Basilisas y Anastasias). Colombia debería estudiar alguna medida para racionalizar los nombres que portarán esos niños que han de ser el futuro de la patria, gloria misión contra la cual conspira la onomástica extranjerizante.

La libertad de los padres no puede llegar hasta el punto de descargar sobre sus vástagos semejantes gracias. Una cosa es nombrar un hijo, y otra es la afición a jugar con letras y palabras: que saquen crucigramas, hombre, o que aprendan Boggle, pero que no conspiren contra los indefensos muchachitos. Así como les está prohibido a los taitas apuñalar la oreja de un hijo por razones religiosas, sin que eso se entienda como un atentado contra la libertad de la familia, también debería estarles prohibido apuñalar el patrimonio espiritual del guámbito con un Wasminton, una Idirley o una Mitzidiane.

Entre una pequeña restricción destinada a defender los nombres castellanos y el formidable atropello que se perpetra contra la tradición, la prosodia y la fonética de nuestros nombres, es menos grave aquella."

A mí, qué quieren que les diga, me asusta pensar en las posibilidades futuras si continúa esta tendencia absurda de nombrar a los niños según modas. ¿Cuáles serán los inventos del futuro? ¿Facebuks, Guguels, Aipods y Nokias? ¡Qué miedo!

Gracias,Rafa. Por tu ayuda, absolutamente imprescindible porque a mí ya no me conectan dos neuronas, a la hora de recopilar nombres. Y sobre todo sorprenderte tanto como yo con cada uno de ellos.

Artículo: "Postre de Notas: ¿Dónde se metió Erialeth?", Daniel Samper Pizano.

Sentido común

Reconozco que soy una ferviente admiradora de algo tan rancio como las normas de educación. Me fascinan los registros, tanto lingüísticos, como comportamentales.

Me gusta conocer dichas normas, y también transgredirlas cuando la macarra que hay en mí necesita quejarse. Y por eso, en general, respeto que cada quién haga con ellas lo que quiera. Pero hoy  necesito denunciar algo. 

Señores, existe un conjunto de normas de conducta social que más allá de los protocolos, apelan al sentido común. Por ejemplo, eso de que hay que dejar salir antes de entrar. ¡Millones de veces habré oído esto! 

Desde que estoy en Bogotá, todos los días aparece como un murmullo en mis labios, repetido de forma enfermiza como un hechizo, o un rosario de súplicas. Todos los días, y varias veces al día. Ha sucedido tantas veces en estos meses que ya es una imagen sintetizada en mi cabeza, como lo son las de las pesadillas recurrentes.

Estoy en el hall del edificio donde trabajo, espero que alguno de los tres ascensores abra sus puertas. Como un locutor en una carrera, varias pantallitas se chivan en rojo de cuál será el elevador que llegará antes. Mientras, varias personas se van acercando a las entradas de los elevadores. Se van apelotonando trabajadores, repartidores de cafés o comidas, mensajeros, técnicos del edificio, personal de seguridad... Y forman una masa compacta frente al rectángulo de la pared que se abrirá primero. 

Yo me aprieto cada vez más contra la pared opuesta. Y si estoy acompañada susurro un "subimos en el próximo".

Las puertas se abren. El ascensor llega cargado de mensajeros, de trabajadores de las oficinas, de repartidores de cafés o comidas, personal de seguridad, técnicos del edificio... Es entonces cuando se produce el caos. 

Los de dentro apenas se dejan salir unos a otros. Son un bloque de personas con los cuerpos todos juntos, todos mirando al exterior en la misma posición, y todos con un mismo objetivo: salir del ascensor, el primero si es posible.

Los del hall esperan. No están tan pegados como los otros, pero sí hay contacto entre ellos. Son más que los de dentro, y les miran de frente. También tienen un objetivo: entrar en el ascensor, lo antes posible, para no quedarse en el hall a esperar el siguiente ascensor. Son adversarios ofensivos, y mucho más feroces. No importa empujar, colarse de forma descarada, o taponar totalmente el acceso al ascensor desde la primera línea de avance. No importa tampoco impedir el paso a los de dentro, ya que la máxima es no perder el puesto que se ha ganado durante los minutos de espera.

Dejad salir antes de entrar, coño.

Mujeres canceladas

"En el departamento de Nariño queda esta población pobre, pero llena de riquezas naturales. Salahonda es el municipio de las mujeres canceladas. Y no porque el género femenino esté anulado en este lugar donde falta el agua, la luz y muchos alimentos, sino porque la mayoría de sus hermosas afrodescendientes, luego de tener en promedio cinco hijos, se hacen la cirugía de ligadura de trompas y quedan 'canceladas'.


Las mujeres se embarazan muy jóvenes, el marido jamás se protege y hay muchas infecciones vaginales.

Fidelina Rodríguez Perlaza tiene 35 años, 9 hijos y está 'cancelada' desde los 30. Su voluntad fue tener la cantidad de bebés que Dios le enviara, hasta que un día se inscribió en una brigada de salud y le ligaron las trompas.

Si cada mujer en promedio tiene mínimo cinco hijos y de la población de Salahonda (supera los tres mil habitantes) la mayoría son mujeres, ¿cuántos niños nacen a diario? La cifra no la tienen ni ellos. Por eso en el centro de salud los más afectados son los menores de 5 años. Son frecuentes las enfermedades respiratorias y diarreicas agudas por la mala eliminación de las basuras y la poca agua potable.

A diferencia de los adultos, los pequeños tienen mejor alimentación porque consumen mucho pescado, pero eso no es suficiente para contrarrestar las dolencias que padecen por andar descalzos."


El Tiempo, 9 junio 2008
Ximena Tamayo
SALAHONDA (NARIÑO)
Foto: mafer76

¡Eres bella!

Mi gran amigo Luis me ha mandado un mail precioso con un video de Dove.

No puedo hacer otra cosa que ponerlo en este diario, que para eso es mío. Por muchos motivos además:

1. porque un amigo (no cualquieria, sino Luis) ha pensado en mí al verlo.

2. porque se trata de un tipo de campaña publicitaria que merecen todo mi respeto (y me da igual que Dove pertenezca a Unilever, empresa que también posee Axe. Los anuncios de Axe también me parecen maravillosos; y lo siento, los entiendo como una parodia y una obra audiovisual, no creo que fomenten actitudes estúpidas en las mujeres, ni comportamentales ni estéticas).

3. porque además, la firma que paga la campaña es mi marca de higiene favorita. Huele todo taaaaaan bien: los desodorantes, los champús, las cremas, las mascarillas, las...

4.

Cuidado con Paloma, que me han dicho que es de goma

Out of your league

Out of your league es una de las expresiones anglosajonas más acertadas que conozco. Viene a ser algo así como que cada quién puede lo que puede. Y si hablamos de cortejos, entendemos que cada quién sabe que juega en primera división, en segunda, en tercera regional o en el patio del recreo. Y si alguien te dice she/he is out of your league, viene a significar algo así como, no te esfuerces, es obvio que no tienes nada que hacer.

En todo esto existe una singular excepción. Excepción que por cierto parece ser universal, porque lo mismo te los encuentras en Madrid, en Londres, en París o en Bogotá. Los obreros. Ellos tiran flechas a todo culo que se mueva, y silban piropos que, ya sean obscenos o ingeniosos, chica, te alegran el paseo.

En el cortejo, como en las cosas importantes, y esta desde luego lo es, hay reglas. Y se sabe que no es correcto amagar si el objeto de deseo tiene pareja, y mucho menos cuando ésta está presente. Se sabe que a veces un equipo insospechado gana una copa codiciada por todos; que de vez en cuando uno tiene la oportunidad de jugar en el Camp Nou, o el Bernabéu; y que una mala temporada también la tiene cualquiera, y entonces te dedicas a jugar amistosos en campos de tierra. En Colombia eso de las ligas y las reglas se les ha olvidado. Bueno, todas las reglas no, que aquí somos todos muy clasistas, y hay muertos de hambre que estarán buenísimos pero si no tienen un céntimo mejor será irse con el desagradable ese que tiene la cartera bien hinchada.

Las mujeres entenderán mejor este post, pero es que está específicamente dedicado a ellas. A las que han aguantado temporales de saliva en cada bar, porque el borrachín de turno, que juega normalmente al futbolín, esperaba que alguna de ellas estuviera en baja forma y pudiera marcarle un gol; y sino a la amiga. Y todas lo hemos pensado: pero, ¿este tío pesao qué quiere? No se da cuenta de que ¡I'm out of his league! Sí, se dan cuenta, pero el alcohol les embravece y se vuelven ambiciosos.

Imaginad ahora que el mundo que os rodea estuviera todo poblado por esos borrachines, sobrios o ebrios. Con miradas primitivas llenas de deseo escudriñando cada culo que se cruza con sus ojos. Imaginad el descaro de esos borrachines en la boca de cada hombre con el que cruzáis tres palabras. Imaginad que vuestro comportamiento en el bar se extiende a cada minuto del día. No poder sonreír con sinceridad porque una sonrisa es una invitación; y no hablar con aquel del que no estás interesada, porque él sí lo está, y eso de out of your league en este bar inmenso que es Colombia no existe. Así que lo mismo esquivas manos que palabras, cuando estás sola o acompañada de tu marido.

Otra de mis expresiones favoritas, esta vez castellana, es eso de que allá donde fueres haz lo que vieres. Pues yo miro y remiro y a mí esto cada vez me da más asco. Porque si los hombres aquí son pesaos de bar, las mujeres son putillas de telenovela. Con sus tetitas y sus cursiladas, y los morritos con el qué pena grabado. Todo tan falso, tan evidente y vacío.

Los hombre pensarán, sin embargo, que esto de Colombia es un paraíso del follar, más teniendo en cuenta que las colombianitas se deshacen con un español en frente: por el acento, por la pasta, por la visa, por lo que sea. Qué pena con ustedes, pero a mí eso me parece una versión de algo que pasó hace muchos siglos ya. Puro Coñonialismo.

Amalgama

"El 12 de octubre de 1492, con la llegada de Colón a tierras de América, se abrieron las puertas a una de las transformaciones culturales más grandes en la historia de la humanidad: la mezcla de las culturas amerindias, residentes siglos atrás en el suelo americano, con la recién llegada cultura hispánica, ya de por sí un híbrido de moros, gitanos, y pueblos íberos, y, posteriormente,
con los africanos traídos como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y en la extracción de minerales. Colombia fue uno de los países más influidos por este hecho histórico, por ser la puerta de entrada de América del Sur.

Hoy, 514 años después, el país es reconocido como pluricultural y multilingüe, dada la existencia de 87 etnias indígenas, 3 grupos diferenciados de población afrocolombiana y el pueblo ROM o gitano; se hablan 64 lenguas amerindias, el bandé, lengua de los raizales del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el palenquero, lengua criolla de las comunidades de San Basilio de Palenque,- primer pueblo libre de América, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad - y el Romaní o Romanés lengua Rom."
Colombia, una nación multicultural. Su diversidad étnica. Departamento Nacional de Estadística.


“Ser diferente y reclamar el derecho a serlo, pero alcanzando niveles de igualdad social y económica. Es la pluralidad étnica que desde hace unos años se formula el mundo como un perfil de la democracia en las naciones contemporáneas. ... Los grupos étnicos están conformados por individuos que forman sociedades concretas y que comparten códigos comunes: un lenguaje, un modo de consumo donde se expresan actividades de trabajo, del hogar, del ritual religioso y festivo. Y una territorialidad que implica la posesión de un espacio real para la práctica de la cotidianidad y luego el sentimiento y la conciencia de un espacio simbólico para la vivencia de las memorias históricas, que responda la pregunta de dónde venimos”.
La Saga del negro, Nina Friedemann.


Mujeres indígenas demandan solidaridad con las víctimas de la violencia

Las 220 mujeres indígenas, representantes de organizaciones de 13 países, reunidas en el Primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas con el objeto de “Compartir Avances para Nuevos Retos, teniendo en cuenta la importancia de garantizar respeto por nuestros derechos y autonomía de los Pueblos Indígenas, nos manifestamos preocupadas por lo siguiente:

Alarmadas por la continua implementación de grandes proyectos relacionados en su mayoría con la extracción de recursos naturales, existentes en nuestros territorios, los cuales se ejecutan con la amplia aprobación de nuestros gobiernos, denunciamos las continuas violaciones a nuestros derechos humanos e infracciones al DIH, y las afectaciones provocadas a nuestro entorno, que contribuyen a incrementar el empobrecimiento de nuestras formas tradicionales de vida.

Cada vez es más evidente el abuso en contra de nuestros pueblos en donde las mujeres indígenas debemos enfrentar el atropello a nuestra dignidad, como en el caso de la comunidad Charco La Pava del pueblo Ngobe, en Panamá, donde la indígena Ana Castillo fue arbitrariamente desnudada, torturada y golpeada en frente de toda la comunidad, arrastrada y puesta en prisión por parte de la policía nacional y la empresa AES de capital sueco, que implementa la construcción de una hidroeléctrica en territorio Ngobe. Estos hechos ocurrieron con total respaldo de la policía nacional, así como de la alcaldesa Virginia Abregu, la gobernadora Esther Mena Echú y el representante de la Autoridad Nacional del Medio Ambiente, Valentín Pineda, quienes desde realizada la acción, han impedido la entrada o salida de personas en la comunidad afectada.

La imposición de políticas neoliberales, acuerdos de libre comercio, militarización, el desmonte sistemático de la Constitución Política frente al tema de derechos de los pueblos indígenas y sectores vulnerables en Colombia, planes de guerra supuestamente antiterroristas como el Plan Colombia y Plan Patriota que patrocina la seguridad democrática, la implementación de megaproyectos en nuestros territorios, vulneran nuestros derechos individuales y colectivos y provocan numerosos desplazamientos aunado al exterminio de nuestros pueblos, han conducido a que cada vez más mujeres indígenas habiten espacios urbanos, se alejen de de sus raíces aún cuando no quieran, aún cuando se nieguen, porque no hay alternativa para las mujeres indígenas colombianas.

La posición que mantiene el presidente Álvaro Uribe Vélez en cuanto a ofrecer recompensas por los dirigentes hombres y mujeres Indígenas que luchan por la liberación de la Madre Tierra en el departamento del Cauca, a todas luces señala la criminalización de otras formas de construcción de paz. Este tipo de acciones afectan gravemente a las mujeres indígenas quienes ocupando importantes espacios dentro de la dirigencia del 2movimiento indígena a nivel nacional, somos perseguidas, sindicadas y señaladas por parte del gobierno nacional de pertenecer a la insurgencia de las guerrillas, como es el caso de la compañera Luz Mary Bartola del Pueblo Emberá Chamí de Caldas retenida desde el año 2006 sindicada de rebelión.

En este momento, las persecuciones amenazan la vida de nuestros dirigentes del Cauca tras atentados cometidos en contra de algunos de sus lideres, hechos que ocurrieron el día 14 de abril de 2008, pone de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras condiciones para garantizar el derecho a la vida. A esto se suman la falta de atención a brindar soluciones a las comunidades Indígenas de Tierradentro las cuales se encuentran en estado de alerta Roja por la actividad del volcán Nevado del Huila.

Por lo anterior, las mujeres indígenas presentes en el primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas nos solidarizamos con las graves situaciones que están ocurriendo tanto en Panamá como en Colombia, de la misma manera hacemos un llamado a otras organizaciones a solidarizarse con todos los pueblos indígenas que sean objeto de violaciones de sus derechos fundamentales, por lo cual consideramos que la pervivencia de los pueblos indígenas está en juego, y consideramos y declaramos lo siguiente:

Que requerimos protección urgente e inmediata para las mujeres y hombres dirigentes indígenas que se encuentran expuestos a las amenazas y atentados en su contra.

Que las mujeres indígenas exigimos respeto por nuestros territorios y por los procesos de los Pueblos Indígenas que reclaman la liberación de la Madre Tierra.

Demandamos a los gobiernos a aunar esfuerzos para frenar la persecución, los atentados y los crímenes en contra de los dirigentes de las organizaciones de los pueblos indígenas.

Que se detengan las acciones entreguistas de los gobiernos a las grandes multinacionales, que violan sistemáticamente los derechos humanos y colectivos de nuestros pueblos.

Que se concerté la definición de políticas de forma inmediata con las autoridades tradicionales indígenas de Tierradentro, así como el establecimiento de acciones urgentes y de largo plazo para atender la emergencia social y económica ocasionada por la actividad del volcán nevado del Huila.

Que estando presentes en este primer FIMI nos mantendremos en pie de lucha y unidas para construir formas que contribuyan a la consecución de la paz.

Finalmente, hacemos un llamado a la Cumbre de presidentes a realizarse próximamente en Lima Perú, exhortando a los gobiernos a garantizar y respetar los derechos y la autonomía de las mujeres y pueblos indígenas.

Especial para Actualidad Étnica, Cabildo Nóüna de Campamento SIEC. Actualidad Étnica, 17/04/2008.