BS Marzo 09


marzo 09

Un pueblo de piedra

Arena

En la arena todo vale.
Las piruetas, porque los golpes duelen menos.
Los delirios, porque todos se borran al pasar la mano.

Callejear

Había olvidado la magia de un piropo de sorpresa, la simpatía que te aborda al traspasar una esquina, un silbido, o una frase amable que, de súbito, te llenan de rojo y sonrisa la cara.

Las callejuelas me llenan el ánimo de ocres, y tengo ganas de instalarme por siempre por un rato en un balcón de rejas y cortina blanca.

Me gusta todo lo que veo, pura armonía, Por desgracia descubro que agradezco esa armonía como las bocanadas de aire a las que uno se agarra entre aguadillas. Qué injusto, coño, que lo lógico sea por desgracia escaso.

Bálsamo

A veces entramos en un bucle, como si nos perdiéramos en las callejuelas del centro de una ciudad y camináramos creyendo saber dónde están las referencias, para acabar llegando a la misma plazoleta de la que partimos. Parece que una llave fuera necesaria para abrir ese bloqueo y, a veces, un nuevo paisaje, el mar, o la compañía apropiada son capaces de abrir inmediatamente la puerta que no encontrábamos.

En pocas horas Mallorca se transforma de isla en balsa, y también en bálsamo.



Lunes de sol


Perder y recuperar la fe

Volver a lugares a los que uno hacía tiempo que no acudía suele recolocar las vísceras, a veces para acomodarlas y a veces para todo lo contrario...

Al bajar las pequeñas escaleras de Clamores un intenso olor a subterráneo húmedo y atabacado se me impregna por toda la piel, como un disfraz o un traje de etiqueta sin el cuál quedara la entrada prohibida. En la sala, vacía, cada silla está en el lugar exacto en que la recordaba, tengo ganas de sonreír, como quien comprueba que es capaz de seguir desenvolviéndose a oscuras por la casa de su infancia, o borracho en el bar. Pero no deja de ser extraño acudir de nuevo a la sala, en otro contexto, y pretexto. Las sillas permanecen, las caras de entonces ya no están. Y vuelvo a tener ganas de sonreír.

Después los murmullos van creciendo, hasta que aparece Pura Fé en el escenario. Y con los minutos recuerdo que el mestizaje suele regalar grandes sorpresas. Tengo ganas de sonreír, y sonrío.


17, número redondo



Versiones

Versiones, y algo más, porque la música brasileña provoca siempre este efecto en mí. Me hace querer siempre más, y más, y suplicar que no acabe nunca ese susurro de garganta que es más dulce que el francés, ni el baño de acordes en la piel, y que el cuerpo siga bailando por dentro para acabar siempre bailando por fuera también.





¿Por qué siempre preguntamos el porqué?

"Les grandes personnes ne comprennent jamais rien toutes seules, et c'est fatigant, pour les enfants, de toujours et toujours leur donne des explications."

Antoine de Saint-Exupery, Le petit prince

¿Augurio de buenos tiempos?



Olvidados

Haz el favor de estirar el brazo, y disfrutar por fin de ese libro que te espera desde hace meses en la estantería.

Conejitos suicidas

Hace unos días llegó a mis manos por casualidad, como casi todas las cosas que merecen la pena (lo sé, lo digo con frecuencia, pero es casi como un salmo), un pequeño librito que recoge las tiras de Andy Riley y sus conejitos suicidas.

Mi favorito es el del reloj, será que tampoco entiendo demasiado eso de las agujas... Pero para preferencias los colores, por eso dejo aquí unas pocas muestras en blanco y negro.








Walking Around


Sucede que me canso de ser hombre.
Sucede que entro en las sastrerías y en los cines
marchito, impenetrable, como un cisne de fieltro
navegando en un agua de origen y ceniza.

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos.
Sólo quiero un descanso de piedras o de lana,
sólo quiero no ver establecimientos ni jardines,
ni mercaderías, ni anteojos, ni ascensores.

Sucede que me canso de mis pies y mis uñas
y mi pelo y mi sombra.
Sucede que me canso de ser hombre.

(Pablo Neruda)

Lluvia de Graffos

Menina

Amarillo



Quiero dormir...

No sé si la gracia me la hace por ser vecina del barrio de Moncloa; porque cuando vivía en Bogotá mi vecino taladraba la pared de la cabecera de mi cama cada sábado a partir de las putas 7.00 de la mañana; porque soy de las que usa el micro a las tres de la mañana; o porque me marco mis cantes cuando me da la gana...

En cualquier caso, maravillosa esa sombra de la silla pesada...


Es cuestión de gassssss



Es cuestión de convertir el viento en brisa.
De sacar la sonrisa.
Dormir la siesta, regar las plantas,
y menear un poco el trasero...

Acurrucarse bajo la manta,
convertir el sofá en una balsa.
Dejar el salón en la penumbra,
y jugar a vaqueros.

Es cuestión de hacer el indio...

Me voy.
Ya me he ido...
¡Ya he vuelto!,
a tu lado como un crío...

Pintar el cielo,
y comer verdurita buena.

Es cuestión de darle gas...

¡Qué frío!

El frío se me cuela en los oídos, y ¡no me da la gana!

La primavera no quiere llegar, y en mi calendario hace demasiado tiempo que se esconde.

Fairytales

¿Será cierto que las princesas hemos dejado de creer en los cuentos de hadas?

I'll take u where u wanna go

La vida sigue estando inevitablemente vinculada a la mentira, el dolor y la muerte.

Sólo la música escapa del veneno de las ranas.