Aranjuez's style
Huída fugaz de la capital.
Gracias, Rubén.
La luna se ve redonda en Aranjuez.
Publicado por amaranta en lunes, julio 30, 2007 0 comentarios
Etiquetas: travesiaenaltamar
Rumbo: Bogotá
Navegaba sin rumbo, y han decidido por mí. Destino: Bogotá.
Así que, como buena pirata de palo, de una ciudad sin mar me trasladaré de un brinco a otra que tampoco lo tiene.
Estoy contenta, mucho. Y siento un vértigo terrible, de repente, después de dos años queriendo que me dijeran que me había ganado la beca.
Así que, como buena pirata de palo, de una ciudad sin mar me trasladaré de un brinco a otra que tampoco lo tiene.
Estoy contenta, mucho. Y siento un vértigo terrible, de repente, después de dos años queriendo que me dijeran que me había ganado la beca.

Los últimos seis meses quedarán en mi recuerdo, no como el previo de un año fantástico (espero), sino como un periodo en sí mismo. Y a pesar de los agobios, del ritmo, y de alguna lágrima de más, ya es uno de los recuerdos más dulces.
¡Gracias a los Fenómenos!, y gracias a algunos tripulantes en particular, por haberme cuidado y haberse dejado cuidar. Lo que cada uno es para mí, es privado.
Publicado por amaranta en jueves, julio 19, 2007 0 comentarios
Etiquetas: locombia
Qué bien Lisboa
Después de horas de confidencias en el coche, Encarni y yo llegamos a Lisboa. ¡Por fin Lisboa!, ¡qué bien Lisboa!
Una vez cruzado el puente, un café y un cigarro en una terraza cualquiera nos dan la bienvenida. Empezamos a creernos que por fin hemos organizado un viaje y estamos en destino. Ávila fue un entrenamiento circular. Allí místicas, ¿y aquí?
Nuestros anfitriones: Gil y Caro, amigos de Encarni. Una pareja de alemanes adorables, hechos el uno para el otro.
Así que, entre inglés, alemán y portuñol el Barrio Alto nos riega de birras. Y sentados en corro en una explanada descubro las colinas de la ciudad. Me gusta, se me hinchan de aire los ojos. A Encarni, por un momento la noche le parece Granada.
Al día siguiente, Praia Morena. Me recuerda los veranos de mi infancia, el Atlántico, el agua helada, la brisa y el sol en una playa de arena clara (de la que me robo un poco para la colección).
Morenas enought? El día amanece nublado. En la Boca do Inferno vemos las olas golpear contra las rocas. Y de boca en boca, al Cabo, donde la tierra se acaba y el mar comienza.
De un brinco nos colamos en un cuadro de Monet, frente a la entrada de Monserrate, ¡¡nenúfares!! Y de un cuadro a un cuento, el de una princesa que vive en un jardín secreto, lleno de helechos y magnolias, de árboles imposibles y una pequeña capilla acosada por raíces.Sintra, estrecha. Y en la Quinta da Regaleira descubrimos al fauno del laberinto. Se despierta la fantasía, cuentos, magia, globos y bolas de cristal.
Por la noche, concierto en la plaza del comercio, Terrakota. La música no me gusta, pero el escenario se llena de niñas que bailan y me hacen sonreír. Un collar de Brasil para pedir un deseo. El brasileño simpático me falló, mi deseo no se cumple...
Día de paseo por Lisboa. Subida obligada en el ferrocarril. Y en el mirador de Santa Luzia por teléfono nos contagian la locura. El ICEX nos sigue torturando, ¡destinos hasta la C! Paseamos cerca del castillo de san Jorge para relajarnos, y nos ladran a modo de piropo...
Cena con familia alemana, o portuguesa, ¡o qué sé yo!, ¡qué raro es todo! Prisas e histeria, y tres chicas en coche perdidas por Lisboa. "Scusa!", jajaja. Y tarde, pero llegamos a la Tasca do Chico. Un cartel en la pared reza que es tan fadista quien canta como quien sabe escuchar. Yo no debo ser buena fadista, porque no me ha producido una gran curiosidad. Pero debo ser Jesica, porque me puso la piel de gallina al cantar.
Como avocadas al bucle, Encarni y yo celebramos las noticias y nos despedimos de Lisboa, con café y cigarro en la misma terraza cualquiera que nos vio llegar.
Publicado por amaranta en miércoles, julio 18, 2007 0 comentarios
Etiquetas: travesiaenaltamar
Asfalto
Entre tanto asfalto se me estropeó la brújula de Sparrow, y durante una semana la cabeza me dio tantas vueltas que me mareé.
Salir de Madrid parecía la mejor alternativa. Así que, de un brinco, me instalé en el coche de Guille. No lo pensé demasiado. Se me ocurrió que un coche ganado en un concurso de la tele sólo podía conducirnos a viajes fantásticos.
Por primera vez he entendido el concepto escapada de fin de semana. Las montañas me secuestraron por unos días. El coche se alejó de Madrid y, según corrían los kilómetros, rodaba más ligero. Perdí la cobertura. Me vino bien obligar a la ansiedad. Cuál es la inquietud por saber la hora cuando no hay nada que hacer.

Kalandraka, me refugió en la Sierra de Guara. Música entre montañas, y un cielo lleno de estrellas imposibles, de las que brillan más de lo que a los paletos de ciudad nos parece verosímil. Y de pronto ver la luna salir tras la silueta de una montaña, como un foco en forma de gajo. Ya sea por la cerveza, la marihuana, el cansancio, o la resaca del mareo, esa noche me desplomé sin vergüenzas, y me dejé dormir.
Me bañé de sol y de río, pero sobre todo de silencio. Y la aguja de la brújula sigue dando vueltas como loca. Pero no pasa nada, traigo la nuca cargada de calma.
Publicado por amaranta en lunes, julio 09, 2007 1 comentarios
Etiquetas: travesiaenaltamar
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


