Agujeros de gusano

Hay personas, objetos y situaciones que lo trasladan a uno, por equivocación o por voluntad subconsciente, a tiempos pasados. Y, de pronto, el entorno sigue siendo el mismo que hace un minuto, pero es uno el que no se siente igual, y no es capaz de dominarse. Es una sensación familiar, que recuerda viejos tiempos, y sin embargo, por no ser lo que debiera ser ahora, uno se siente extraño.

Y yo me descubro en la madrugada de un viernes rodeada de adolescentes que efervescen, y bebo el mismo alcohol manipulado que ya no recordaba. Me acuesto con las primeras luces de una ciudad que no me parece Madrid, en una cama que no me parece la mía y que se mece como una hamaca en un barco.

Al despertar tampoco reconozco mi cuerpo, que adolece los efectos del veneno de la noche, y a lo largo del día los gusanos del tiempo devoran mi cerebro. Con las horas y las ganas llega la incomodidad, porque ¿por qué me comporto así hoy? Pero no encuentro el bucle de este túnel temporal, y por una noche soy de nuevo la niña torpe que fui hace años en una esquina de bar.

Vuelvo a despertar, y una bolita de nieve, que es de ahora y no de la época de esa niña torpe, se transforma en agua mientras rueda por mi piel llevándose los gusanos.

3 comentarios:

marcsit dijo...

Amaranta, te olvidaste de mí. Mecachis.

swampwalk dijo...

Menos mal que hay personas, objetos y situaciones que lo trasladan a uno, por equivocación o por voluntad subconsciente, a tiempos pasados y lejos de sentirse extraño, se siente como en casa.
Tienes que volver a este lado del charco, Lu, tienes que volver.
Un besazo.

Rafa dijo...

Te echaba de menos ;)