Hubo un anuncio de Renault en el que un muchacho conducía su Clio acompañado de un copiloto peligroso, el mono de la ballesta.
Yiwu está lleno ellos, de monos con ballesta y pingüinos con dinamita.
Pero también hay niños y putas, fábricas y obreros, bicis y coches millonarios, dumplings y tallarines, un calor de mil demonios y una contaminación a la altura.
Aquí nuestro clan resulta tan extraño para los lugareños como lo es un oso panda para nosotros.
El pueblo de mi padre
Publicado por amaranta en sábado, agosto 22, 2009
Etiquetas: losmaresdechina, ojoalparche, travesiaenaltamar
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1 comentarios:
Me encanta la comparación, niña. Disfruta mucho, abre bien los ojos y el alma, y llénate de sensaciones.
Un beso enorme desde el DF.
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