El pueblo de mi padre

Hubo un anuncio de Renault en el que un muchacho conducía su Clio acompañado de un copiloto peligroso, el mono de la ballesta.

Yiwu está lleno ellos, de monos con ballesta y pingüinos con dinamita.

Pero también hay niños y putas, fábricas y obreros, bicis y coches millonarios, dumplings y tallarines, un calor de mil demonios y una contaminación a la altura.

Aquí nuestro clan resulta tan extraño para los lugareños como lo es un oso panda para nosotros.

1 comentarios:

swampwalk dijo...

Me encanta la comparación, niña. Disfruta mucho, abre bien los ojos y el alma, y llénate de sensaciones.
Un beso enorme desde el DF.