Capricho mexicano

Balas

"Los dos soldados de escolta, que esperaban en el descansillo, reaccionaron ejemplarmente ante el peligro. Dominando sólo Dios sabe cómo, el miedo legítimo que sentían, avanzaron hasta el humbral de la puerta y vaciaron sus cargadores. Empezaron los ciegos a caer unos sobre otros, y al caer seguian recibiendo en el cuerpo balas que ya eran un puro despilfarro de munición."

José Saramago, Ensayo sobre la ceguera.

Eskerrik asko, Donosti

Mundo Bicolor, y me voy a San Sebastián a saldar cuentas pendientes. Y hablando con China descubro un recuerdo del que no me acuerdo. El hotel Londres de camino a Francia, y horas de juegos con la arena de la Concha.

Bus, bus, bus, y de repente verde. Todo se me hace helechos, y el aire huele a verde vivo.


La ciudad aparece de golpe para mí. El centro, la Concha, el puerto y los pintxos.

En Guetaria donde debiera ver un ratón, con suerte veo un elefante con la cabeza agachada, y una capilla escondida entre la piedra. Qué de verde y qué de mar. Y me mareo de recuerdos de los que ahora sí me acuerdo. Una mezcla de Galicia, París y Barcelona. Y no es ninguna.

En villa Iparraguirre barbacoa con forro polar y rosquillas, cientos de rosquillas caseras. Y para amenizar la digestión, y satisfacer mis insistencias, Anne saca el acordeón. ¡Qué bien!

El monte Igueldo me regala una mezcla de verde y azul, mar y ciudad, y naturaleza salvaje. Y en el palacio de Ayete me quedaría a vivir en el palomar.

San Sebastián y yo solas. Qué guapos y absurdos son los bañistas de Zurriola. Y cómo pica el sol, coño. Y después de un baño paseo, o vago, o me hago al escenario.

Clase de repostería, tarta con queso. Y ahora el elefante soy yo, metida en esta cocina tan llena de cosas de las que no sé ni el nombre.

Un buenas noches a las 18.30 para despedirme de Donosti. Nos volvemos a Madrid.

Eskerrik asko, Ainaratxo.






Cada uno a su manera

"Guardo un souvenir por cada sitio donde habita mi conciencia"
Rapsusklei