Bus, bus, bus, y de repente verde. Todo se me hace helechos, y el aire huele a verde vivo.
La ciudad aparece de golpe para mí. El centro, la Concha, el puerto y los pintxos.
En Guetaria donde debiera ver un ratón, con suerte veo un elefante con la cabeza agachada, y una capilla escondida entre la piedra. Qué de verde y qué de mar. Y me mareo de recuerdos de los que ahora sí me acuerdo. Una mezcla de Galicia, París y Barcelona. Y no es ninguna.
En villa Iparraguirre barbacoa con forro polar y rosquillas, cientos de rosquillas caseras. Y para amenizar la digestión, y satisfacer mis insistencias, Anne saca el acordeón. ¡Qué bien!
El monte Igueldo me regala una mezcla de verde y azul, mar y ciudad, y naturaleza salvaje. Y en el palacio de Ayete me quedaría a vivir en el palomar.
San Sebastián y yo solas. Qué guapos y absurdos son los bañistas de Zurriola. Y cómo pica el sol, coño. Y después de un baño paseo, o vago, o me hago al escenario.
Clase de repostería, tarta con queso. Y ahora el elefante soy yo, metida en esta cocina tan llena de cosas de las que no sé ni el nombre.
Un buenas noches a las 18.30 para despedirme de Donosti. Nos volvemos a Madrid.
Eskerrik asko, Ainaratxo.



1 comentarios:
Ez horregatik amatxo!!
Ha sido un verdadero placer, para mi y para todos los mios, de verdad.
La vida te regala cosas y tu eres una de ellas, adem�s inesperada. Madre no hay mas que una, pero en Madrid yo tengo a la mia. Y aunque este lejos en mi coraz�n la llevo.
Un muxu
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