Amalgama

"El 12 de octubre de 1492, con la llegada de Colón a tierras de América, se abrieron las puertas a una de las transformaciones culturales más grandes en la historia de la humanidad: la mezcla de las culturas amerindias, residentes siglos atrás en el suelo americano, con la recién llegada cultura hispánica, ya de por sí un híbrido de moros, gitanos, y pueblos íberos, y, posteriormente,
con los africanos traídos como esclavos para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar y en la extracción de minerales. Colombia fue uno de los países más influidos por este hecho histórico, por ser la puerta de entrada de América del Sur.

Hoy, 514 años después, el país es reconocido como pluricultural y multilingüe, dada la existencia de 87 etnias indígenas, 3 grupos diferenciados de población afrocolombiana y el pueblo ROM o gitano; se hablan 64 lenguas amerindias, el bandé, lengua de los raizales del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, el palenquero, lengua criolla de las comunidades de San Basilio de Palenque,- primer pueblo libre de América, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como obra maestra del patrimonio oral e inmaterial de la humanidad - y el Romaní o Romanés lengua Rom."
Colombia, una nación multicultural. Su diversidad étnica. Departamento Nacional de Estadística.


“Ser diferente y reclamar el derecho a serlo, pero alcanzando niveles de igualdad social y económica. Es la pluralidad étnica que desde hace unos años se formula el mundo como un perfil de la democracia en las naciones contemporáneas. ... Los grupos étnicos están conformados por individuos que forman sociedades concretas y que comparten códigos comunes: un lenguaje, un modo de consumo donde se expresan actividades de trabajo, del hogar, del ritual religioso y festivo. Y una territorialidad que implica la posesión de un espacio real para la práctica de la cotidianidad y luego el sentimiento y la conciencia de un espacio simbólico para la vivencia de las memorias históricas, que responda la pregunta de dónde venimos”.
La Saga del negro, Nina Friedemann.


Mujeres indígenas demandan solidaridad con las víctimas de la violencia

Las 220 mujeres indígenas, representantes de organizaciones de 13 países, reunidas en el Primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas con el objeto de “Compartir Avances para Nuevos Retos, teniendo en cuenta la importancia de garantizar respeto por nuestros derechos y autonomía de los Pueblos Indígenas, nos manifestamos preocupadas por lo siguiente:

Alarmadas por la continua implementación de grandes proyectos relacionados en su mayoría con la extracción de recursos naturales, existentes en nuestros territorios, los cuales se ejecutan con la amplia aprobación de nuestros gobiernos, denunciamos las continuas violaciones a nuestros derechos humanos e infracciones al DIH, y las afectaciones provocadas a nuestro entorno, que contribuyen a incrementar el empobrecimiento de nuestras formas tradicionales de vida.

Cada vez es más evidente el abuso en contra de nuestros pueblos en donde las mujeres indígenas debemos enfrentar el atropello a nuestra dignidad, como en el caso de la comunidad Charco La Pava del pueblo Ngobe, en Panamá, donde la indígena Ana Castillo fue arbitrariamente desnudada, torturada y golpeada en frente de toda la comunidad, arrastrada y puesta en prisión por parte de la policía nacional y la empresa AES de capital sueco, que implementa la construcción de una hidroeléctrica en territorio Ngobe. Estos hechos ocurrieron con total respaldo de la policía nacional, así como de la alcaldesa Virginia Abregu, la gobernadora Esther Mena Echú y el representante de la Autoridad Nacional del Medio Ambiente, Valentín Pineda, quienes desde realizada la acción, han impedido la entrada o salida de personas en la comunidad afectada.

La imposición de políticas neoliberales, acuerdos de libre comercio, militarización, el desmonte sistemático de la Constitución Política frente al tema de derechos de los pueblos indígenas y sectores vulnerables en Colombia, planes de guerra supuestamente antiterroristas como el Plan Colombia y Plan Patriota que patrocina la seguridad democrática, la implementación de megaproyectos en nuestros territorios, vulneran nuestros derechos individuales y colectivos y provocan numerosos desplazamientos aunado al exterminio de nuestros pueblos, han conducido a que cada vez más mujeres indígenas habiten espacios urbanos, se alejen de de sus raíces aún cuando no quieran, aún cuando se nieguen, porque no hay alternativa para las mujeres indígenas colombianas.

La posición que mantiene el presidente Álvaro Uribe Vélez en cuanto a ofrecer recompensas por los dirigentes hombres y mujeres Indígenas que luchan por la liberación de la Madre Tierra en el departamento del Cauca, a todas luces señala la criminalización de otras formas de construcción de paz. Este tipo de acciones afectan gravemente a las mujeres indígenas quienes ocupando importantes espacios dentro de la dirigencia del 2movimiento indígena a nivel nacional, somos perseguidas, sindicadas y señaladas por parte del gobierno nacional de pertenecer a la insurgencia de las guerrillas, como es el caso de la compañera Luz Mary Bartola del Pueblo Emberá Chamí de Caldas retenida desde el año 2006 sindicada de rebelión.

En este momento, las persecuciones amenazan la vida de nuestros dirigentes del Cauca tras atentados cometidos en contra de algunos de sus lideres, hechos que ocurrieron el día 14 de abril de 2008, pone de manifiesto la vulnerabilidad de nuestras condiciones para garantizar el derecho a la vida. A esto se suman la falta de atención a brindar soluciones a las comunidades Indígenas de Tierradentro las cuales se encuentran en estado de alerta Roja por la actividad del volcán Nevado del Huila.

Por lo anterior, las mujeres indígenas presentes en el primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas nos solidarizamos con las graves situaciones que están ocurriendo tanto en Panamá como en Colombia, de la misma manera hacemos un llamado a otras organizaciones a solidarizarse con todos los pueblos indígenas que sean objeto de violaciones de sus derechos fundamentales, por lo cual consideramos que la pervivencia de los pueblos indígenas está en juego, y consideramos y declaramos lo siguiente:

Que requerimos protección urgente e inmediata para las mujeres y hombres dirigentes indígenas que se encuentran expuestos a las amenazas y atentados en su contra.

Que las mujeres indígenas exigimos respeto por nuestros territorios y por los procesos de los Pueblos Indígenas que reclaman la liberación de la Madre Tierra.

Demandamos a los gobiernos a aunar esfuerzos para frenar la persecución, los atentados y los crímenes en contra de los dirigentes de las organizaciones de los pueblos indígenas.

Que se detengan las acciones entreguistas de los gobiernos a las grandes multinacionales, que violan sistemáticamente los derechos humanos y colectivos de nuestros pueblos.

Que se concerté la definición de políticas de forma inmediata con las autoridades tradicionales indígenas de Tierradentro, así como el establecimiento de acciones urgentes y de largo plazo para atender la emergencia social y económica ocasionada por la actividad del volcán nevado del Huila.

Que estando presentes en este primer FIMI nos mantendremos en pie de lucha y unidas para construir formas que contribuyan a la consecución de la paz.

Finalmente, hacemos un llamado a la Cumbre de presidentes a realizarse próximamente en Lima Perú, exhortando a los gobiernos a garantizar y respetar los derechos y la autonomía de las mujeres y pueblos indígenas.

Especial para Actualidad Étnica, Cabildo Nóüna de Campamento SIEC. Actualidad Étnica, 17/04/2008.

Zero satisfaction

Soy adicta. Lo admito con un cierto movimiento de cabeza, los ojos al suelo y la vergüenza de saber que es más fuerte que yo.

Además del tabaco, y por encima de él quizás en mis drogas básicas está la Coca-cola Light. En todos estos años debo haber bebido piscinas de este elixir marrón, mares incluso en determinadas épocas enfermizas.

The Coca-cola Company lo ha hecho muy bien conmigo. Soy una consumidora fiel al producto, hasta el punto de dejar de ir a ciertos restaurantes o minicines porque un día cuando pedí mi Coca-cola light, por favor, me ofrecieron una Pepsi de mierda (eso el día que me la ofrecen, porque a veces no me avisan y descubro el engaño cuando ya me han plantado la bebida en la mano).

Además, siento una cierta simpatía por la marca, por la compañía, por todo lo que ha llegado a significar algo tan absurdo como un refresco: Capitalismo, Globalización, Gringolandia, la estrategia de marketing más genial del mundo.

Consumo cantidades industriales de esta pócima espumosa. Y, no me creo ni una de las leyendas urbanas que circulan por ahí sobre mi bebida favorita. Si fueran verdad hace tiempo que estaría muerta.

Me parece fantástico que la compañía continúe tratando de innovar, que amplíe su portafolio, y que siga consiguiendo que hasta en el rincón más inhóspito del planeta su marca esté presente. Lo que no me parece bien es que siendo yo una víctima enferma de su droga legal ahora me sienta una yonki en busca de papelinas. ¿Por qué?

Coca-cola Zero ha llegado a Colombia, acompañada de un despliegue publicitario como yo apenas conocía. Hospitalities, azafatas y azafatos que regalan botellitas de etiqueta negra, eso sí, sin tapón, publicidad en todos los formatos, y el nuevo producto instalado en todos y cada uno de los puntos de distribución de esta ciudad. En fin, ¡una maravilla!

¡Pues no, de maravilla nada! Yo no sé si con tanta cosa conseguirán más consumidores o no, pero yo me estoy convirtiendo en una drogadicta FURIOSA. Y es que, esa nueva cosa llamada Zero, ha canibalizado, de la forma más literal, el espacio de mi deliciosa, refrescante, suave y dulce Light. Ahora, vaya donde vaya, los manteles de papel anuncian Zero, los camareros responden con un ah, ¿pero no es lo mismo? cuando me traen la Zero y les repito que Light. No, coño, no es lo mismo, y lo más importante, ¡no sabe igual! Salvando distancias, es como si yo pido un Rioja y me traen un vino chileno, que estará buenísimo, pero yo quiero un Rioja. Cómo va a ser lo mismo si la propia publicidad lo advierte: la Coca-cola de siempre con Zero calorías. Acaso tengo yo que irle explicando al mundo absurdo este de las barbies de quirófano que a mi lo de las calorías me importa un pepino, que me gusta el sabor de la Light, que no me gusta la clásica, y que, por supuesto tampoco me gusta la Zero (que por más qeu insistan no sabe igual qeu la roja, pero en fin...)

Pero todo esto da igual, porque por más que me queje, me enfade o me coja un berrinche cada vez que pido una Light me doy contra un muro enorme con un cartel publicitario de Zero.

Chasing Pavements

Vida de perros

Casi todo el que se enteró de que Mambo se venía conmigo de vuelta a Bogotá reaccionó con un estás loca.

A mí me producía un cierto nerviosismo, por la altura, por las diferencias, por las mil horas de avión metidito en su bolsa junto a mis pies. Pero, no entendía tanta cara de sorpresa. Es mi perro, mi responsabilidad, y mi compañía. La locura fue no traerlo antes.

Así que, de la noche a la mañana, mi rutina bogotana ha cambiado un poco. Me levanto porque una bola de pelos enloquecida da saltos junto a mi cama avisándome de que es la hora, la de bajar a dar un paseo. Me despido explicándole que me voy a la ofi, pero no pasa nada, Mambo, porque a la hora de comer vuelvo y damos otro paseo. Y al cerrar la puerta me aseguro de que mueve la cola de un lado a otro.

Y cuando llego a casa ahora es una fiesta, porque mientras abro la puerta Mambo se ha colocado en posición, y me espera justo al otro lado, y sale corriendo en cuanto la he abierto suficiente para dar saltitos mirándome, sabiendo que en cuanto deje el bolso cogeré su correa, que está atada a la escalera, y nos iremos a dar una vuelta.

Bogotá no invita a pasear, y yo lo echaba de menos. Que Mambo esté aquí significa que es obligatorio salir a pasear. Dar una vuelta por el barrio, descubrir que la rambla que atraviesa mi calle es agradable a pesar del tráfico alrededor, que hay parquecitos secretos a unas manzanas de casa, y que aquí todo huele raro y Mambo, que aunque parezca mentira es un cazador, sigue rastros, olisquea, investiga, se distrae con otro olor y se fascina con todos ellos. Bueno, excepto el de los caballos, aunque no sé si es el olor o el sonido de los cascos en el asfalto, pero cada vez que pasa una zorra parece que viera al diablo.

La gente con la que nos cruzamos nos mira mucho. Y a mí me hace gracia y me molesta. Antes de volver a España habíamos visto un montón de perros como Mambo. Por eso pensé en traerle, pero desde que llegamos, no sé dónde se han metido todos esos perros pequeñitos. Y la gente mira a Mambo, y sonríe, y luego siguen ese impulso que le da a la gente sinvergüenza que les obliga a hablarte si vas con un bebé o un perro. Pero, coño, ¿te molesto yo con mis gilipolleces cuando vas andando por la calle?

Desde que llegamos nos hizo mucha gracia ver tantos perros. ¡En Bogotá hay muchísimos perros! Pero una vez que Mambo estuvo aquí descubrí ciertas cosas sobre esos perros.

1 - La mayoría de los que vemos (casi todos ellos labradores) son perros de vigilancia, en cada edificio, en cada parking de los centros comerciales, por todas partes olisqueando en busca de explosivos.

2 - Los perros personales que se ven por la calle van siempre en manada. Es decir, un paseador de perros los va recogiendo en las casas y los pasea, de ocho en ocho, de diez en diez, como sea. Pero, aparte de eso, ¡la gente no pasea a sus perros! No me cruzo con Lucías y Mambos cuando paseamos por aquí. Como mucho, los sábados y domingos, si hace buen tiempo, en el parque encuentras uno o dos cachorritos con los que los dueños andan jugando. Pero el resto de la semana, ¡qué hace esta gente con sus perros?