Navegaba sin rumbo, y han decidido por mí. Destino: Bogotá.
Así que, como buena pirata de palo, de una ciudad sin mar me trasladaré de un brinco a otra que tampoco lo tiene.
Estoy contenta, mucho. Y siento un vértigo terrible, de repente, después de dos años queriendo que me dijeran que me había ganado la beca.
Así que, como buena pirata de palo, de una ciudad sin mar me trasladaré de un brinco a otra que tampoco lo tiene.
Estoy contenta, mucho. Y siento un vértigo terrible, de repente, después de dos años queriendo que me dijeran que me había ganado la beca.

Los últimos seis meses quedarán en mi recuerdo, no como el previo de un año fantástico (espero), sino como un periodo en sí mismo. Y a pesar de los agobios, del ritmo, y de alguna lágrima de más, ya es uno de los recuerdos más dulces.
¡Gracias a los Fenómenos!, y gracias a algunos tripulantes en particular, por haberme cuidado y haberse dejado cuidar. Lo que cada uno es para mí, es privado.



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