A veces entramos en un bucle, como si nos perdiéramos en las callejuelas del centro de una ciudad y camináramos creyendo saber dónde están las referencias, para acabar llegando a la misma plazoleta de la que partimos. Parece que una llave fuera necesaria para abrir ese bloqueo y, a veces, un nuevo paisaje, el mar, o la compañía apropiada son capaces de abrir inmediatamente la puerta que no encontrábamos.
En pocas horas Mallorca se transforma de isla en balsa, y también en bálsamo.



1 comentarios:
...el mar,el cambio de aires, la buena compañía...quizá no encuentres la puerta que buscas, pero seguro que habrá más luz en las callejuelas...
Yo creo que estamos unos cuantos en la plazoleta donde empezamos a perdernos...pero a veces cuanto menos buscas, más encuentras.
Pásalo bien, relajate y quedamos a la vuelta¡¡¡
Besos
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