Dice Fito que todas las cosas que al mar tiramos nos las devuelve siempre la marea. Yo no arrojé nada al mar, pero me alejé, en una marea. Galicia me ha devuelto algo importantísimo estos días. Mi familia. La de sangre y la que uno va construyendo de forma selectiva a lo largo del tiempo.
En San vicente del mar, paseando entre las rocas recuperé los veranos de mi infancia. Y lejos de sentirme esa niña de vuelta, descubrí que a la familia de sangre también se puede decidir quererla por voluntad.
En Ortigueira recuperé una Amiga, y me prometí cuidarla sin importar las distancias, como se hace con aquellos a los que uno está obligado a querer porque forman parte de tu tribu.
Galicia
Publicado por amaranta en martes, agosto 28, 2007
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