Para cuando se me ha olvidado por completo que con cada nueva estación sale un número nuevo de la Revista Eñe, de repente, abro el buzón, e inmediatamente reconozco el sobre blanco, tamaño cuartilla, y del grosor de un libro.
Desde el primer número he sentido una emoción fuerte al rasgar el sobre y descubrir la portada. Para cada edición un artista diferente ilustra la revista. Esta vez Manolo Valdés, uno de los caprichos de mi madre. Así que, abro el sobre y una mujer en trazos me secuestra por unos minutos. Soy maniática, y para mí, determinadas cosas deben hacerse según un ritual preciso, como en una coreografía en la que no cabe otro orden de figuras. Hay un ritual para vestirse, y otro para desvestirse, otro a la hora de arrancar el coche, mientras me pongo el cinturón, enciendo las luces y meto la marcha. Y para los libros, también lo hay. Para decidirme por un libro siempre leo el último párrafo, en una librería, en la estantería de mi cuarto. Y si ese párrafo me lo pide, ese es el libro que escojo. Con la Revista Eñe también hay ritual. Primero ojeo las ilustraciones, y aprovecho la pasada de hojas para retener el marcalibros que incorpora y empezar a utilizarlo. Me fascinan los marcapáginas, y los que más me gustan son los improvisados, un ticket de tren, o la bolsa vacía del azucar de un café. Después de las ilustraciones hay que leer el Editorial, para saber la temática de esta edición. Y, por fin, empiezo por el diario, que esta vez me ha cautivado. Cristina Peri Rossi. Y me quedo sin palabras, porque me ha gustado mucho. Después empiezan los relatos, y dependiendo de cuánto me gusten el ritual manda buscar en las hojas de Autores, justo después del Editorial, el breve resumen que me cuente quién ha escrito aquello que ha llamado mi atención.
Insisto, Cristina Peri Rossi me ha gustado tanto que todo lo demás ha pasado sin demasiada sorpresa a lo largo de las hojas. Es como el dolor, uno más intenso mata aquel más débil. El diario me ha dolido tanto que no siento más que un hueco grande en el estómago desde que lo leí.



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