My Olivetti girls



UNDERWOOD GIRLS

Quietas, dormidas están,
las treinta redondas blancas.
Entre todas
sostienen el mundo.
Míralas aquí en su sueño,
como nubes,
redondas, blancas y dentro
destinos de trueno y rayo,
destinos de lluvia lenta,
de nieve, de viento, signos.
Despiértalas,
con tactos saltarines
de dedos rápidos, leves,
como a músicas antiguas.
Ellas suenan otra música:
fantasías de metal
valses duros, al dictado.

Que se alcen desde siglos
todas iguales, distintas
como las olas del mar
y una gran alma secreta.
Que se crean que es la carta,
la fórmula como siempre.
Tú alócate
bien los dedos, y las
raptas y las lanzas,
a las treinta, eternas ninfas
contra el gran mundo vacío,
blanco en blanco.
Por fin a la hazaña pura,
sin palabras sin sentido,
ese, zeda, jota, i...

Pedro Salinas


Gracias, Juan. ¡Muchas gracias!

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Mi querida princesa pirata,
eres una gran "literata".

Yo siempre dije que me gustaba mucho tu prosa, incluso cuando habla de trajes de novia en UK (que lejano queda aquello, ¿verdad?).

Yo estoy de exámenes, pero el jueves me libero, y quedamos a partir de ahí en adelante para todo lo que quieras, mientras tanto me mantengo informado por este diario.

Un besazo,
"El Luiggi"