Será porque de niña soñé tanto con este lugar que ahora sus playas no se me hacen algo extraño. ¡Esto era la beca! Conocer este mar, las rocas redondas, las montañas y la selva, las autopistas de hormigas que llegan a copas que no alcanzo a ver, los senderos de barro, las bestias, y ahora también las estrellas. Tranquilidad en Castilletes después del caos de los campings.
Charla literaria y sándwich, filosofía del importaculismo, taller de estrellas y un buenas noches en carpa, hoy sin miedo, sin ratas, sin arañas.



1 comentarios:
¡Nena, vaya pasada todo!Qué bien te lo estás pasando y cuánto me alegro de que nos estés enseñando que Colombia es mucho más y mejor que la imagen que tenemos en Europa de este país.
Un besito.
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