En Aracataca se me frie el cuerpo sobre el suelo de polvo. Y mientras escribo las hormigas corretean por toda la cama, ahora entiendo que son capaces de acabar con estirpes condenadas a cien años de soledad.
Las plantaciones de banano. Y Aracataca que no da de comer a sus viejos. Me lo cuenta Matilda cuando la dentadura le deja.
Persiguiendo el mito
Publicado por amaranta en viernes, diciembre 28, 2007
Etiquetas: locombia, travesiaenaltamar
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