Mi reina


Riohacha es descubrir como el rumor del mar consigue balancear esta hamaca.
Es ascender en la jerarquía monárquica, sí, mi reina. Pero me falta la corona de rulos.



Y el descender de las gotas de sudor mientras jugamos en un billar. La luna casi llena, iluminándome; los wayuú; y el cuento de una noche de verano sobre piratas, avionetas y contrabando.



Camarones es descubrir que hay un pájaro rosa cuyo nombre científico es ahaha, y que cuando dos flamencos vuelan, después aterrizan.




El malecón, y una pelea de pescadores.La vie en Digital Rebel, la vie desde la acera, donde las artesanías son ignoradas por los transeuntes. Aprender a comer langosta en vaso de plástico; y reconocer el llanto del dolor inmenso de un velorio.


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