Ley seca

Domingo 28 de octubre, elecciones. Eso significa que desde el viernes por la tarde no se puede comprar alcohol, no vaya a ser que se vote cualquier cosa, que esto de la democracia es una cosa muy seria.

No importa, se hace acopio de alcohol antes de la hora límite, y a rumbear.

Fiesta de disfraces. Aún no ha sido Halloween y ya nos han invitado a demasiadas fiestas diferentes, dos la semana pasada, otras dos esta, y otras tantas el finde que viene. Influencia gringa, mucha más de la que podríais imaginar. Pero a mí, estos saraos no me hacen demasiada ilusión. Aún así, el sábado por la noche nos vamos a Chia. Fiesta temática, clichés, y nosotros de bruja, monje, rastafari y vampiresa. Los únicos de noche de muertos. Y tumbas en el jardín, y teletubies en el salón. La música, ¡grande! Viva la globalización, y que los modernos sean modernos en cualquier punto del mapa, y se sientan igual de únicos, y alternativos. Que se les sigan llenando las bocas de satisfacción al llamarse bohemios.

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