Aterrizar y transportarse, y Jorge, mi taxista porteño que me recibe con salsa para enseñarme las primeras imágenes de Buenos Aires. La 33 por si extrañaba Bogotá, y Rubén Blades para hacer presente a mi padre.
Lo que no esperaba es cómo me esperaban. Y como a menudo las imágenes cuentan mucho más que cualquier letra, aquí están las fotos, las risas, las lágrimas y los abrazos.
Necesitaba a mi niña, necesitaba a mi niño.
Lo que no esperaba es cómo me esperaban. Y como a menudo las imágenes cuentan mucho más que cualquier letra, aquí están las fotos, las risas, las lágrimas y los abrazos.
Necesitaba a mi niña, necesitaba a mi niño.



1 comentarios:
Y qué llorera más bonita! Si casi me entran las ganas a mí!
Un beso fuerte
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