Presencia

Más adelante, en este mismo viaje, hablaría con Rubén sobre Javier Pamies. "Creo no equivocarme si afirmo que Pamies era la figura más respetada dentro de los Fenómenos". Yo asentí.

Cuando tuve que describir qué me quedaba de Javi, aparte de las ganas de disfrutarle y conocerle más, porque nunca hay tiempo para todo, o al menos no para todo a la vez, fue su presencia lo primero que me vino a la mente.

Javier es un hombre, no es un chico, no es un tipo, no es un tío. Es un hombre y sabio, pero accesible.

Me hizo mucha ilusión encontrarme con él en Lima. De forma fortuíta, como un regalo entre escalas. Y me ofreció unas horas de su compañía, y me prometí volver a Lima. Un fin de semana, unas horas, unos minutos, pero me prometí regalarme de nuevo la presencia de Javi, porque no sabría explicarlo, pero, estar cerquita de Pamies a uno le hace bien.

Y descubrí una faceta nueva para mí. Descubrí a un Javi más íntimo, y a la mitad de él mismo que me estaba faltando, Camille.

Gracias por unas horas fantásticas.

2 comentarios:

javier p. dijo...

A estas cortesías que nos dedicas les vendría a faltar algo, que imagino irá llegando: lo que sobre R. estuvimos hablando nosotros aquella tarde; frente al mar.

Algún día alguien habrá de escribir un libro sobre este R., un libro vasto que le haga justicia. Mientras van llegando esas páginas siempre le podrás hacer un hueco en alguna de estas entradas que nos regalas.

Y lo nuestro es arte.

Los días van pasando: espero que estés bien.

amaranta dijo...

R., con mayúscula mayúscula, es uno de los próximos post en construcción.

Complicado, porque cada vez que me planto frente al teclado se me llenan los dedos de emoción... Pero llegará, con todo el cariño, el mío, y sé que el de otros muchos también.

Un beso grande, Javi.