A Juvenal Urbino el olor de las almendras amargas le recordaba el destino de los amores contrariados. A mí el de las hojas de coca me recordará siempre los abrazos que exorcizan penas.
Eso han sido estos días con Merche, un exorcismo de penas, una diálisis de cariño y experiencias, un dejarme contagiar de su entusiasmo y olvidarme y distanciarme de Lucía en Bogotá, acordarme de Lu, y olvidarme de ella también.
Las charlas en el sofá, con mate y trimate, con licor de coca, pizza, o agua. Ver La Paz con sus ojos, y después con los míos, para descubrir que compartíamos la misma visión, quizás contagiada la mía por la suya. La Paz por siempre asociada en mi recuerdo como una ciudad en las alturas, en la que por unos días Merche me preparó un nido de calma y cariño.
Descubrir el arte de esta niña del sur. Su fuerza, sus ganas y sus ojos iluminados hablando de Bolivia, o escuchándome hablar de Colombia.
Eso han sido estos días con Merche, un exorcismo de penas, una diálisis de cariño y experiencias, un dejarme contagiar de su entusiasmo y olvidarme y distanciarme de Lucía en Bogotá, acordarme de Lu, y olvidarme de ella también.
Las charlas en el sofá, con mate y trimate, con licor de coca, pizza, o agua. Ver La Paz con sus ojos, y después con los míos, para descubrir que compartíamos la misma visión, quizás contagiada la mía por la suya. La Paz por siempre asociada en mi recuerdo como una ciudad en las alturas, en la que por unos días Merche me preparó un nido de calma y cariño.
Descubrir el arte de esta niña del sur. Su fuerza, sus ganas y sus ojos iluminados hablando de Bolivia, o escuchándome hablar de Colombia.
Merche, gracias, muchas gracias.



1 comentarios:
Recién llegada de Iguazú, con la resaca de las vacaciones y la pereza de tener que volver al trabajo, me encuentro con estas letras. Me han emocionado tantísimo... Como me dijiste antes de marcharte: "esto ha sido grande, nena".
Gracias por tus palabras y gracias por plasmar en estas líneas lo que sentimos aquéllos días. Tu visita será uno de los momentos que me llevaré de Bolivia, bien guardadito, en el baúl interior en el que guardo todo lo que merece la pena.
Un beso grande.
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