Estar en el ojo del huracán viene a significar que a tu alrededor las cosas pasan a cámara rápida, y tú te sientes quieto, mareado e incapaz de participar de todo eso que da vueltas frente a los ojos.
Puede suceder en espacios reducidos, como el lobby de un hotel. Y yo en ese ojo, y Encarni y Rubén dan vueltas junto a mí. Y a ellos se une, como si empezara a ser normal encontrarnos por el mundo, mi prima Elena. Y, otro primo más, Diego, aparece como un espejismo de mi infancia por las puertas acristaladas del Sheratton.
Un reencuentro incalculable, una de esas maravillosas conjunciones de casualidades que de pronto te regalan una velada de bienvenida en Buenos Aires rodeada de seres queridos.
Puede suceder en espacios reducidos, como el lobby de un hotel. Y yo en ese ojo, y Encarni y Rubén dan vueltas junto a mí. Y a ellos se une, como si empezara a ser normal encontrarnos por el mundo, mi prima Elena. Y, otro primo más, Diego, aparece como un espejismo de mi infancia por las puertas acristaladas del Sheratton.
Un reencuentro incalculable, una de esas maravillosas conjunciones de casualidades que de pronto te regalan una velada de bienvenida en Buenos Aires rodeada de seres queridos.



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