La reina del culebrón

El día que llegué a Lima, el personal de la Ofecome celebraba la comida de Navidad. Hoy en Buenos Aires se celebra la copita de año nuevo en casa de Jorge, el consejero. Y yo, como una becaria polizón, no tengo vergüenza en colarme en sus fotos, en sus copas, y sobre todo en la mesa de comida, tortilla de patatas, embutidos, y ¡hasta gazpacho! Qué bueno. Y, por si acaso, yo ofrezco mis servicios, ¿no os hace falta una becaria más?, que yo pongo cafés y lo que haga falta. Creo que no me tomaron en serio...

Yo dejé libertad a Rubén y Encarni para planear lo que les pareciera más conveniente durante estos días. La única condición quiero ir a una peluquería. Y a todos les hacía gracia esta especie de obsesión terrible mía de cortarme el pelo en Buenos Aires. A mí no me hacía ninguna. Lidiar con los peluqueros colombianos es una lucha terrible por no convertirme en la reina del culebrón, seguro que aquí comprenden mejor mis demandas europeas.

Noche de tango en la Viruta. Y entre birra y pizza, de pronto, Encarni se me cuelga del cuello. ¡Nena, Felicidades! Son las 00.00, y técnicamente es mi cumpleaños. Aunque con tanto cambio horario ya no sé cuándo es y cuándo no.

Aún así, nos vamos todos a tomar aguas a una terraza del soho.


1 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchas felicidades, guapa¡¡¡ Espero que disfrutaras de tu cumple, del viaje y de la hospitalidad de Encarni.

Por cierto, yo SÍ entiendo tu afán x ir a la peluquería, yo hice lo mismo cuando fui a Chile xq en Brasil se lleva el pelo rollo "virgen de pueblo"....

Besotes desde SP