Despedirse de Ixtlán, de Candelo, Chocó y Paquita.
Despedirse del Pacífico, de los peces voladores, de la lluvia y de las lanchas.
Despedirse del calor, de Nuquí y de los niños. Y marcharse como uno vino, en una avioneta ruidosa, para volver al frío de Bogotá.
Despedirse del Pacífico
Publicado por amaranta en lunes, agosto 11, 2008
Etiquetas: locombia, travesiaenaltamar
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