Mi familia y otros animales



Esta mañana un niño de seis años se encontró con la iguana Juliana, que tomaba el sol en una roca con vistas al mar. Avisó a su papá, y éste, con mucha destreza, consiguió atrapar a la iguana Juliana sin lastimarla para que el niño pudiera verla de cerca. La pobre iguana Juliana tuvo mala suerte, porque el niño se encaprichó con ella, así que, después de repetir con insistencia "me la quiero quedar", el padre del niño ató una cuerdita blanca al cuerpo verde de la iguana Juliana, mientras ésta se preguntaba si los humanos no estarían empezando a confundirlo todo y se pensaban que ella era un perro. 

Más tarde, el lagarto azul fue devorado con una asombrosa rapidez por una serpiente marrón que se escondía entre matojos.

Un ternero blanco no paró de preguntar a su mamá cuánto quedaba para llegar a casa. Un cangrejo descarado se comió el tomate que cayo de un sandwich a la arena. Y tres enormes estrellas de mar se acercaron a la orilla para dejarse ver un rato.

Pero con el atardecer todos se ocultaron para no restar protagonismo al azul confuso que no dividía el cielo del mar en el horizonte.

Una casita de cuento fue el lugar soñado para dar la bienvenida a la noche, y un chiringuito reggae el perfecto para disfrutarla.

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